Se estrangulan, se pelean, se bifurcan.
Poco a poco el oxígeno se acaba.
Los músculos se contraen, la aorta se ahorca,
La yugular se hincha hasta viajarte
A las situaciones más extremas.
La piel se congela, los oídos se cierran.
La sed que te hizo subir hasta acá,
No te avisó que las avenidas se pueden convertir
En callejones sin salida.
No te avisó que cuando tenes algo que te llena tanto,
Podes caer en el andén de la estación `paranoia´.
Ahí, por donde pasan los trenes
De la angustia y la presión.
Esos que minuto a minuto,
(Yendo por los túneles sarcásticos el temor),
Aceleran su verdad, tu pulso y también, tu sentencia.
Aprendimos a no morir de sed.
Las cartas ya están echadas y el compromiso sellado.
Sólo nos falta el equilibrio.
Necesitamos aprender a aguantar...
A aguantar la terrible presión.
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