martes, mayo 10




Y toda reflexión debe empezar por una autocrítica: Las cosas que somos capaces de hacer por el rock.

Dejemos de hablar de “accidente” porque no es un suceso eventual. Acá hay desidia, irresponsabilidad e impunidad.
¿Por qué suponemos que tirar una bengala en un lugar abierto no trae riesgos? Tal vez haya pasado mucho tiempo desde la muerte del hincha de Racing en la cancha de Boca en 1983, cuando la barra de Boca tiró una bengala que impactó también en el cuello del hincha, que estaba en la popular de enfrente.

¿Ahora sí aprenderemos?

Es hora de cortarla. De pensar qué hicimos, qué hacemos. De discutir. De seguir pensando y de decidir qué haremos. Tenemos derecho a exigir no ya calidad artística, sino al menos un nivel de show. Con las condiciones adecuadas en el lugar para albergar a la cantidad de gente que corresponda.

Lo ocurrido en el Autódromo de La Plata no es igual a lo de Cromañón.

Seguramente sea sincero el sentimiento de la banda tras lo sucedido el sábado. Y es elogiable que acompañaran Miguel y sus familiares.

Lamentablemente llegará un punto en que el rock y tragedia sean sinónimos si permitimos que hechos como este sigan sucediendo.


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