Me hice de papel, me hice de cartón. Invisible fui, invisible soy. Te vi y me enamoré; apenas te toqué... me diste tanto amor, me hiciste sentir que el cielo existía entre tus piernas y las mías.
Un día te perdí, Dios vino y te llevó y me dejó en el alma una bomba sin reloj. Quedé buscando moralejas con los hombres que piensan. Te amé y te lloré, te lloro y te amo hoy pero la vida es fría y te empuja a seguir (o no...).
No hay comentarios:
Publicar un comentario