jueves, junio 2

Sola en este barrio de noche voy caminando desdibujada... Un sablazo compra mi cuerpo y este se regala en centavos. El esqueleto me domina, el sistema tengo apagado. Forzo a reencarnar a mi especie pero no resulta muy claro.
Esa luz, la que ya conociste hace tiempo. Y esa luz, la que se ve reflejada en tu ojos. Y esa luz te sorprende te sorprende dejarte sorprendido... y esa luz se encendió.

¡Tiro, tiro... lo que es el destino!
Tiro, tiro! con un solo vino...
Tiro, tiro! lo estiro y después... queda un tiro hasta el amanecer

Continúo con mi pericia, acabando el razgo que envicia... Si estuviera en el paraíso no, no sería como este piso:
Simulando, carpuseando, sin reírme, sin pasarme esquivando la mirada caradura y empedrada. Congelada, tu cabeza que lo piensa y se endereza... Calculando el movimiento para ver qué estás haciendo!

Y al amanecer, mis ojos son la luz de la energía encandilante y aunque pasen las horas de éste día por delante se pasan como tiro si la vida es un destino que se va, que se va... Como todo en esta vida llega siempre un momento que se va...


Tiro, tiro... lo que es el destino!

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