jueves, septiembre 16

Mano anónima aleve y asesina,
con sólo tocarte ha intentado
macular tu pureza,
tu inocencia,
por cierto, fracasando.

Tu grandeza de alma
es infinita.
Tu generosidad, ilimitada.
Virtudes tales
son inmaculables.

La mano anónima, aleve y asesina,
no ha podido mancharte
por mas que lo intentara.

Y esa pureza
constituye tu triunfo.
TU VICTORIA y su derrota.
Has vencido, hija mía,
y tu victoria ha sido apocalíptica.

Aunque tu estés ausente todavía
yo te lloro y te admiro
al mismo tiempo.
Jorge Ademar Falcone

No hay comentarios:

Publicar un comentario